Mi amor te doy, no tengo otro bien para darte
sin nada me quedaré, si altiva, lo rechazas
vestido de cenizas, frías serán mis brasas.
Aferrado a este papel, junto al ansia de amarte.
Es el amor un camino y también es un arte
ceguera que busca luz, viento que sopla y arrasa,
lluvia que da más sed, besa el suelo y más lo abrasa
ensoñadora mujer, quiero ya hoy despertarte.
Divino rayo de luz, si Dios está en su cielo
se ha de gozar al mirarte, en tu espejo de gloria:
paloma, junto a tus alas, levantaré el vuelo
y en un beso alado concluyamos toda Historia
en desvelada aurora incendiemos los desvelos
¡y hallémonos al fin: última vuelta de noria!
lunes, 9 de septiembre de 2013
Soneto del 29 de Agosto
Huya mi pluma de Ley y Economía.
(Hoy la vida en descaro se prodiga).
- Si pretendes que un rayo te bendiga
debes contar con miel de egolatría.
Como mañana, el bien de Santa Rosa
para este largo y aciago dos mil trece
encuentre cada cual en quien lo bese
el triunfo de la rosa...: se abre y goza.
No es verdad el Amor. Y no es mentira;
pregunta es, que pregunta en otros ojos:
es su impulso el deseo que lo inspira
extinto, renace entre sus despojos
es argentina luz que en una pira
se hunde y se baña y ahoga sus antojos.
Ceferino Daniel Lazcano
29 de Agosto de 2013
(Hoy la vida en descaro se prodiga).
- Si pretendes que un rayo te bendiga
debes contar con miel de egolatría.
Como mañana, el bien de Santa Rosa
para este largo y aciago dos mil trece
encuentre cada cual en quien lo bese
el triunfo de la rosa...: se abre y goza.
No es verdad el Amor. Y no es mentira;
pregunta es, que pregunta en otros ojos:
es su impulso el deseo que lo inspira
extinto, renace entre sus despojos
es argentina luz que en una pira
se hunde y se baña y ahoga sus antojos.
Ceferino Daniel Lazcano
29 de Agosto de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
Guernika
TESTIGO DE LA LIBERTAD
(Al roble de Guernika)
No se lleva el viento todas las palabras
y así como hay sombras que oscurecen,
también hay sombras que protegen.
Raíz entre las piedras:
se ocuparon tus gentes de perpetuar tu savia
símbolo de un pueblo que no inclina la frente.
No acallarán las bombas el trino de los pájaros
ni la malsana ambición de los tiranos
logrará enrejar la lluvia que te nutre.
Larga vida, bandera verde de libertad:
los ideales, si son nobles, no envejecen
la tierra se alegra con tus brotes nuevos,
roble que acunas el cielo entre tus ramas,
mientras enseñan tus raíces
la paciente tarea de crecer sin violencias.
Larga vida al roble de Guernica,
larga vida a todos sus retoños
esparcidos por el mundo
y a la sangre de su sangre:
nacida bajo tu sombra
diseminada por otros cielos
busca prosperar.
Que crezca y florezca tu madera
que en paz crezca, y sin mezquindad.
Que no recorten tus sueños
pueblo aguerrido y feraz
¿acaso se recorta el mar?
Gloria a ti, noble roble
testigo de altas palabras
testigo de la Libertad.
A los árboles de la Pampa
Reinaugurar la Creación
Ombúes, fresnos y algarrobos
bálsamos de la Pampa
eucaliptos y álamos
rectos horizontes de luz
cercos tendidos sobre el campo
ramas, pájaros, viento: música
hojas que nacen: vida
pinos, araucarias, cipreses
verde fugaz, eterno verde
madera y savia
danza de abejas y ceibal;
tronco vegetal
al feroz relámpago resiste
vuelve a brotar
y renace…
Un arco iris corona el arenal,
majestad de los montes sobre las lagunas
guardianes de aguaceros:
sabe la selva,
la tierra alfombrada de follaje
beberse toda una inundación.
Oasis jacarandá de las calles
palmeras amigas del sol
lluvia que lustra sauces:
una raíz vuelve a inaugurar la Creación.
Semillas más semillas,
germinan la mañana del Amor.
Higueras y manzanos
esperanza de frutos después del invierno;
paraíso y no infierno,
manantial de árboles mis ojos
mis manos, ramas que no cesan de brotar
ríos de tintas y de flores
mar de palabras, frondosas y anhelantes,
oxígeno de versos te ofrezco
para que el futuro se pueda respirar.
Al amor en metáfora de Naturaleza
Al amor en metáfora de Naturaleza
Frágil rama perfumada
ondulante primavera
ojos de mar y amor
has sustraído la voluntad a mi corazón
magia blanca de caderas
tibia necesidad de amparo
redondos remansos de dicha
respiración entrecortada
labios anhelantes
la furia de un huracán se despereza en mis pulmones
belleza del Edén surgida
larga sedosa acariciante cabellera
laberinto me pierdo me reencuentro
ondulante primavera claridad/oscuridad
mi noche de sol mi estrella matutina
rocío sobre esta alma rota
brisa que reanima la yerta mirada
aletear de mariposas en la sangre
colores inventados por tu sombra
los bebo con ansia manantiales de eternidad
sirena me ensordeces me embriagas
se van tus delgados pies
y beso las huellas de arena que te alejan
cuando me abrazas
la voluntad del universo me abrasa
y de nuevo encendemos la hoguera
que habrá de consumirnos.
miércoles, 17 de abril de 2013
Campo bajo la luna llena (Poesía)
Campo bajo la luna llena
Sólo algunas noches
cuando la luna, redonda,
navega en lo más alto del cielo
veo sobre el campo
los gestos y los paisajes
extinguidos:
viejos rostros merodean desde el pasado.
En esas noches
todo parece alejarse,
el silencio inquieta el espíritu
y la piel se estremece
con el roce del aire terso.
Se mueven aquí y allá
los arbustos y los juncos
sacudidos por el viento
que, como una bestia herida,
corre y corre sin consuelo.
Permanezco de pie sobre el sendero ciego
arriba el cielo mojado
es azul como un tormento.
Abajo, en tierras de nadie,
la llanura se ha vestido
con un amarillo viejo,
con un gris callado y seco.
Una figura que intuyo
(no la veo, no la siento)
medita una profecía,
pide conmigo un deseo.
Miro en derredor
y distingo luces
contra el horizonte:
son como puntos lejanos,
barcos, hogares o máquinas,
parpadeos del desierto.
Abro aún más mis pupilas…
algo tiembla en la penumbra,
una forma familiar,
un recuerdo el alma entibia.
Allá,
en la semioscuridad
entre las malezas
un vestido blanco,
una rubia cabellera
se agitan.
Es que a estas horas
las cosas
son un poco menos ciertas,
engañosas apariencias
que a la verdad exacta
le prestan su vestimenta.
Por sobre el campo
tu forma
viene sin miedo hacia mí.
Te acercas y son mis labios
los que te quieren decir:
“¡Ven,
rodéame con tu luz
de campo de luna llena,
que estoy perdido hace tiempo
y el viento dentro del pecho
es un monstruo enloquecido
que en el corazón golpea.
Ven, mujer, refúgiate
entre mis brazos
sujeta mi adiós
en tu lengua
y que en un instante eterno
la noche se haga de día
sobre la alfombra del campo
y bajo el manto del cielo!”.
Ceferino Daniel Lazcano
miércoles, 6 de marzo de 2013
La envidia y sus antídotos
Pudimos cabalgar
a pesar de los ladridos
hasta que tu amor
se volvió perro
entonces descabalgué
curé mi rabia
solté mis caballos
y lentamente
en silencio
comencé a caminar.
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