miércoles, 23 de septiembre de 2020

#nomeolvides. El Matadero Municipal

 Nació bajo otro modelo alimentario, en el cual la carne vacuna no era tan discutida como sí lo es ahora. El lugar se encuentra sobre la Avenida Emiliozzi al 6400 y a todas vistas, sus instalaciones ostentan interior y exteriormente la decadencia tanto por el paso del tiempo sin actividad laboral (desde 2018) como también por las continuas depredaciones sufridas, las cuales, percibidas desde una mentalidad lógica, carecen de sentido.

El rojo descascarado de las paredes, con sus anchos planos de trazos rectos, recuerdan que es un sitio de muerte, de inmolación de tranquilos e inocentes animales... Pero, para ser justos, también está la evidencia de los más de 50 kilogramos de carne vacuna consumida por cada persona en promedio, durante cada año en nuestro país.

Entonces, y a la vista que los seres humanos somos seres omnívoros, y por ende también carnívoros, ¿no será tiempo de intentar reactivar este sitio?

- Son muchos los costos que surgen de enviar a faenar los animales a la vecina ciudad de Azul; y el incremento en el precio final se ve reflejado al ir a la carnicería.

Mientras el esqueleto de este gigante languidece al sol... ¿Los veganos estarán contentos?








































miércoles, 16 de septiembre de 2020

#nomeolvides Los castillos de Zicchieri

Son varias las construcciones realizadas por sus manos. La más emblemática es la de la esquina de Amparo Castro y República del Líbano: realizada con materiales diversos, su diseño no pasó por los controles como vivienda encuadrada en los cánones "normales". Una parte de la pared, está levantada con los adoquines que se extrajeron de la calle Rivadavia, cuando esta arteria se pavimentó. Luego de muchos años de estar en desuso, y de sucesivos incendios, en la actualidad está planificada la instalación de una institución que brinde ayuda a personas con adicciones.
A la vuelta de este edificio, por calle Aguilar a mitad de cuadra se encuentra otro edificio, de características semejantes.
Finalmente, por calle Las Orquídeas, donde Olavarría deja de ser ciudad y se confunde con la pampa, se levanta el castillo de tintes anaranjados, una de sus últimas creaciones.
Va este recuerdo para Mario Zicchieri; el místico de la bicicleta, el amigo de Fray Romeo. En cada una de sus torres con arabescos, quiso aproximarse a Dios.



 









miércoles, 2 de septiembre de 2020

#nomeolvides La Cooperativa Agraria

 La cooperativa agraria de Olavarría fue fundada el 15 de noviembre de 1931. Entre sus adquisiciones figuran el predio de La Colmena, ubicado entre la Avenida Avellaneda, Calle Rivadavia, Calle 10 y Avenida Pringles. Se trata de un predio de más 30 hectáreas. Supo contar con galpones y silos para almacenamiento de cereal y también con un ingreso de las vías del Ferrocarril Roca, que cruzaba la Avenida Pringles.

Una vez inactivo  el ramal ferroviario se contó con el transporte por medio de camiones, que ingresaban por calle Rivadavia. A pesar de haber entrado en convocatoria de acreedores en 1998, continuó en funcionamiento durante más de diez años.

El predio tuvo una muy pasajera fama nacional por ser escenario (las 18 hectáreas despobladas, que lindan con el terraplén del ferrocarril provincial) uno de los recitales más concurridos en toda la historia del rock: 300.000 personas supieron brindarle como bien ganado el nombre de La Colmena, pues fue un verdadero enjambre siguiendo ávidamente al Indio Solari en su último recital, el 11 de marzo de 2017.

Finalmente fue vendido en noviembre de ese 2017 y a partir de allí comienzan a desarmarse todas las instalaciones que aún quedaban en pie: todos  los galpones e inclusive es derrumbada la casa ubicada en Rivadavia y Avellaneda. Los silos de cemento, que  aún permanecen haciendo frente al viento sur, se resisten al olvido.

viernes, 28 de agosto de 2020

#nomeolvides El Ferrocarril Provincial

De norte a sur, las vías del Ferrocarril Provincial ingresan paralelas a la avenida Alberdi; giran levemente hacia la izquierda e intersectan la traza de la actual ruta 226, originando el puente en altura de esta arteria nacional. Luego corren paralelas, entre  las calles Junín y Guisasola, a lo largo de toda la planta urbana de la ciudad de Olavarría.

No hay descripción disponible.
La estación del Ferrocarril Provincial se inauguró el 6 de octubre de 1930. Un mes más tarde del golpe que derrocara a Hipólito Yrigoyen, presidente electo por la voluntad popular. Esta estación se encuentra ubicada en la intersección de las calles Belgrano y Junín, a la altura del centro de la ciudad. 
No hay descripción disponible.

Resultan muy notorios al día de hoy los arreglos realizados en todo el techo del edificio, a pesar de que sus aberturas principales estén herméticamente tapiadas.

Luego de su paso por la planta urbana, las vías giran (o giraban) hacia la izquierda y cruzaban el arroyo Tapalqué mediante un puente que comenzó a volatilizarse durante la inundación de 1980. En este punto de desencuentro también estaban ubicadas las instalaciones del Club de Pescadores, de las que hoy tampoco  quedan prácticamente vestigios.
No hay descripción disponible.

La traza continúa paralela a la Avenida Avellaneda (600 metros más hacia el sur) y sirve de límite entre los barrios Los Robles y La Araña; constituyéndose en lo que se denomina popularmente como "el terraplén". La elevación se hace más notoria a la altura de la prolongación sur de la Avenida Pringles, pues allí el Ferrocarril Provincial pasaba por encima de las vías del Ferrocarril Sud.
No hay descripción disponible.

Luego el terraplén comienza a descender, no sin antes haber brindado su protección al Barrio CECO ante muchas crecientes traicioneras. Más allá del Barrio Facundo Quiroga II pierde toda su altura y se hermana con la llanura para finalizar su recorrido diez kilómetros más adelante en la estación Alvaro Barros.
No hay descripción disponible.
Este ferrocarril, iniciado en la capital provincial en 1907 fue propuesto como una alternativa a los ferrocarriles de capitales ingleses que monopolizaban el transporte por vías férreas. Se concibió y construyó un ramal hasta Mira Pampa, en el meridiano V, límite entre la provincia de Buenos Aires y La Pampa. Esta línea atraviesa una multitud de pueblos y parajes del oeste bonaerense que hoy son sólo un recuerdo.

Otro ramal, a partir del empalme en la localidad de Carlos Beguerie, partido de Roque Pérez unió mínimas localidades como El Trigo, Estrugamou, Velloso, Covello, Campodónico, Ariel, Uballes y Miñana con localidades más pobladas: Azul y Olavarría. Aunque su construcción definitiva finalizó más de veinte años después del inicio del tendido de vías desde la ciudad de La Plata. Funcionó como tren de carga, de pasajeros y de encomiendas.

El plan Larkin, durante el mandato de Arturo Frondizi, puso fin a su  trocha angosta. Logró resucitar por el período 1964 - 1968 como Ferrocarril Belgrano. Posteriormente vino el levantamiento de las vías
hasta el actual encuentro con sus vestigios: puentes, terraplenes, alcantarillas de cemento y ladrillo, postes de fierro oxidados, estaciones y galpones. Su nombre da nombre a un barrio y a un club; a un espacio donde se organizaron bailes populares. 

Por lo que fueron sus vías, de 1000 milímetros de ancho, y en sus márgenes, se ha construído hoy el Corsódromo, a lo largo de cinco cuadras hasta arribar a la estación. El andén continúa asoleándose con el sol de los mejores días y llora con la niebla de todos los inviernos.
No hay descripción disponible.

Quien proyectó la utopía de unir puertos y poblaciones productivas; producción genuina y riqueza, sólo cosechó la realidad un siglo después: montículos de tierras y chapas oxidándose progresivamente.

Quién lo dice... quizás algún día revivan todas las vías muertas, las arterias de nuestro país; y se escuche de nuevo un silbato de llegada y un silbato de partida; y se ponga en marcha el sueño de madera, hierro y carbón que atravesaba palpitante, joven y confiado, el corazón de la provincia más rica del país. Porque a los buenos sueños, como a los amores imposibles que se esperan al borde del andén, jamás hay que olvidarlos, jamás hay que dejarlos definitivamente de lado.



 

 

 



jueves, 13 de agosto de 2020

#nomeolvides Edificio Cereseto


Se levantó ladrillo a ladrillo en el último cuarto del siglo diecinueve. Ubicado en la esquina de Necochea y Alsina este edificio de dos pisos se constituyó primeramente como fábrica de fideos que extendió su radio de influencia a buena parte de la provincia de Buenos Aires. Sus dueños fueron los integrantes de la familia Cereseto, venidos de Italia. A comienzos de la década de 1960 deja de funcionar y comienza lentamente su decadencia de más de medio siglo..
Los intentos de refuncionalizarlo incluyeron actividades culturales, comerciales y de diversión nocturna en su interior, a lo largo de varias décadas, pero con una pérdida de su solidez a partir de las paredes de la calle Alsina entre las cuales comenzó a crecer vegetación.
Del 2000 hasta su semifinal en 2015 coinciden intentos de salvación, como fue el declararlo patrimonio histórico a otras tendencias que aconsejaban su demolición
Un artículo periodístico de 2009 da cuenta de la existencia de 350 personas bailando en el primer piso, motivo de infracción y a posteriori, quizas una de las varias causas de su derrumbe parcial.
La falta de mantenimiento, la desidia y una fuerte lluvia en octubre de 2015 motivaron su derrumbe parcial.
Ya se encontraban para esa fecha muchas de sus aberturas tapiadas para impedir el acceso.
Vino luego la demolición parcial de su planta alta y en estos cinco años transcurridos, la acumulación de basura, tristeza y malezas en su interior.
El edificio Cereseto, que ocupa un cuarto céntrico de manzana, no deja de ser una metáfora de la implosión de nuestro patrimonio.


 

viernes, 7 de agosto de 2020

#nomeolvides El Balneario Municipal

 Inicio esta serie de entregas sobre nuestra querida ciudad de Olavarría que intenta reseñar desde el presente algunos lugares significativos: allí ocurrieron experiencias relacionadas a la vida de cada uno de nosotros. Hay muchas vivencias estacionadas e impregnadas en su suelo, en su ambiente.

Elijo el nombre de una sencilla flor, celeste y amarilla que en su trémula fragilidad incluye un pedido, un ruego: escapar del olvido, volver a pasar por el corazón y desde el recuerdo transmutarse en una nueva realidad que trascienda el fracaso, que exorcice los fantasmas del quietismo, la indiferencia, el no se puede. 

El Balneario Municipal inició sus actividades en el año 1954, durante la intendencia de Alfredo Fernández; miles de familias olavarrienses compartieron en sus aguas más cristalinas por décadas. El alivio del calor veraniego se mezcló con rituales de encuentros, deporte, salud. Cada brazada en las marrones agua del Tapalqué tonificó músculos, aclaró la mirada y generó trillones de endorfinas para apreciar mejor el futuro de la ciudad del trabajo.

El balneario se encuentra ubicado entre la Avenida Del Valle, calle Hornos, Avenida Brown y calle Cerrito. 

Quizás nadie imaginó la montaña de agua y barro que se abatió sobre sus estructuras a fines de abril de 1980. Reforzada con otro aluvión en el año 1985.

El resurgir fue lento, con una reinauguración en 1995. Ya no estaban las dos rampas de cemento en forma de S que se adentraban en el agua, la contaminación del arroyo producto entre otras cosas de la mayor densidad poblacional; además de algunos disturbios originados en el predio, por ejemplo el arrojarse a modo de trampolín desde el puente de la calle Hornos fueron restando imagen y convocatoria familiar.

En 2004 se intentó, junto con su cincuenta aniversario, otro relanzamiento: aún se mantenía la plataforma cuadrangular de cemento a modo de isla de descanso, frente al blanco edificio que tuvo múltiples usos y dependencias: baños, duchas,vestuarios, buffet, cocina, terraza. El agua se tornó mas oscura, había que lidiar con alguna que otra botella de cerveza rota, depositada sobre el musgoso suelo de concreto, invisible a los incautos pies.

Para el bicentenario nacional el balneario Cipriano Catriel se convirtió en el Parque  Senador Lara y el edificio blanco en la Casa del Bicentenario. En 2010 se eligió el espejo de agua como postal vistosa, su entorno es hasta la actualidad un sitio de caminata y correrías; de encuentro de mate y reposeras.

Se inauguró una fuente plana: los vientos del sur se hicieron un festival con los chorros de agua que luchaban por mantener la vertical. Ninguna fuente en funcionamiento hay en todo el espacio público de toda la planta urbana de Olavarría, en abierto desafío a arquitectos, ingenieros y sabios.


En esta coqueta vista del año 10 se nos escamoteó lo principal: el parque esfumó al balneario, que no se reubicó nunca, aguas arriba, como sería deseable o exigible.

El viento ganó su combate contra la fuente; pasó el tiempo: pasó y casi nada cambió; un proyecto de mirador y un talud sobre la margen izquierda fue diluido de manera implacable por un par de crecientes.

Y el balneario no se reubicó aguas arriba, más allá de la Avenida Avelaneda, donde el agua no está contaminada. Desde los centros de poder donde se toman las decisiones, nadie quiso, nadie quiere.

El sol del verano recalienta las chapas de los hogares humildes que juntan grado a grado su malhumor, en vez de sentir palpitar el corazón y la vida junto a  las mojadas ansias de su ex ciudad del trabajo. La sentencia de "aguas contaminadas, no aptas para uso recreativo" caen como toneladas de cemento y constituyen una verdad aparentemente inconmovible.

Las vecinas ciudades de Cnel. Pringles, Gral. Lamadrid, Azul, Tapalqué y Alvear, por nombrar sólo algunas viven y disfrutan el verano a orillas de cursos de agua como el nuestro. Quiera el destino o la voluntad que en nuestra Olavarría podamos volver a sumergirnos en la dichosa frescura ondulante del verano, antes que la temperatura real en creciente aumento alcance los 40 º, cifra aún no rozada por los termómetros del Servicio Meteorológico Nacional ubicados en el aeropuerto local.