domingo, 3 de agosto de 2014

Breve historia de la familia Catriel



La Lengua Perdida



  (Entrevista a Víctor Hugo González Catriel, realizada el 19 de Julio de 2014)




“Caru Mapu, en lengua tehuelche significa tierra verde,” así denominaban quienes habitaban estas tierras a lo que es hoy Olavarría.
    Víctor Hugo González Catriel es uno de los últimos descendientes de los legendarios caciques, junto a sus hermanas (Marisa, Patricia y Viviana) vivió su infancia en una casa con terreno ubicado donde luego pasaría la traza de la ruta 226; precisamente donde hoy se encuentra la rotonda de acceso principal a la ciudad, sobre Avenida Pringles. Como si el Progreso, en alianza con el destino se hubiese empeñado en correrlo de su lugar de origen.
    Su madre se llama María Raquel Catriel; y su padre, Amalfi Maximiano González, se desempeñó como ferroviario.
    Sus abuelos maternos fueron: María Farana (de Sicilia, Italia) y Cornelio Catriel, quien desempeñó tareas en el servicio penitenciario de Sierra Chica. Falleció de un infarto, luego de haber tenido un altercado con un interno.
    Su bisabuelo, también llamado Cornelio Catriel, y casado con Nicasia Corvalán participó en la llamada Batalla de San Jacinto, viviendo posteriormente hasta los más de cien años.
    “Se desarrolló en las inmediaciones de lo que es actualmente el Barrio AOMA; era un sector bajo, pantanoso. Allí se encontraban las tropas del Ejército. Los caciques Cipriano Catriel y Calfucurá, quienes se encontraban en las serranías ubicadas al Este/Sureste de esta zona, enviaron a algunos chicos de la tribu para aflojarles la cincha de las monturas a los caballos, mientras la tropa descansaba. Luego, procedieron a provocarlos, mostrándose a una distancia prudente. Cuando los uniformados fueron a montar sus corceles para defenderse y repeler el ataque, los caballos se tornaron inmanejables. De ese modo, aprovechando la confusión, pudieron obtener la victoria.”
    El bisabuelo de Víctor Hugo era hijo de Marcelina Catriel; y sobrino de Juan José, Marcelino y Cipriano Catriel.
    Otra de las batallas que pueblan la historia regional es la batalla de Sierra Chica: “Esperaron a las tropas de Mitre entre dos pequeñas sierras, el ejército con sus caballos y sus armas de fuego debió pasar por una hondonada, que se convirtió en una trampa: sólo con arcos y flechas lograron diezmar y efectuar numerosas bajas al grupo de 600 soldados.”
     Para la época de la batalla de Sierra Chica ya había finalizado la paz que reinó durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas; hasta 1852 las tribus pudieron convivir en una relativa tranquilidad, celebrando tratados de paz, amistad y comercio. En uno de estos tratados se les reconoció como propias, un territorio superior al millón de hectáreas, en los actuales partidos de 25 de Mayo, Tapalqué, Azul, Olavarría y hasta Arroyo Corto (actual partido de Saavedra).
    “Cipriano Catriel vivía en el poblado del Azul, en una casa de material, pero visitaba las tribus” (las viviendas consistían en toldos rectangulares, confeccionados con cuero de guanaco, que en ese entonces era un animal muy frecuente en la zona. La construcción tenía un agujero en su centro, allí se hacía el fuego que permitía calentar el ambiente y cocer los alimentos).
    Los tehuelches se destacaron en el adiestramiento y manejo del caballo; en platería, tejidos y cerámica. Comerciaban directamente con los ingleses, a través de la Bahía de Samborombón. Hasta allí se acercaban los barcos extranjeros, mientras que las rastrilladas se dirigían hacia la costa en un trazado que se aproxima a la actual ruta 60; hacia el oeste, esta rastrillada se prolonga hacia el oeste, hacia Carhué, Salinas Grandes y la Cordillera de los Andes.
    Provenientes de la Meseta de Somuncura, (en el límite de las actuales provincias de Río Negro y Chubut) donde en sus alrededores aún viven descendientes, los tehuelches eran grandes caminantes: recorrían toda nuestra zona a pie, antes de la llegada de los españoles. Luego, con la proliferación de los caballos, pudieron desplazarse de manera mucho más rápida, estableciéndose aquí por motivos comerciales.
    “El poblado de Olavarría pocas veces fue atacado por los denominados malones” -esto lo atribuye Víctor Hugo González Catriel a posibles motivos religiosos por parte de las tribus- como si la zona hubiese tenido un especial sentido, una significación especial para los tehuelches: indicios que se reafirman con el hallazgo de instrumentos de piedra propios de las ceremonias religiosas, en algunos sectores de la zona, cercanos a la ciudad de Olavarría.
    Según Víctor Hugo González Catriel, la historia que cuenta la muerte de Cipriano Catriel a manos de sus hermanos, es falsa: “fue una estratagema para dividir y generar odios entre los distintos caciques y tribus, hecha por el gobierno nacional; porque la forma de muerte (la cabeza cortada y exhibida sobre una lanza o una pica) era propia de las muertes perpetradas entre Unitarios y Federales”.
    Una vez consumada la muerte de Cipriano Catriel, el Perito Francisco Pascasio Moreno se llevó su poncho y su cráneo. Luego de muchas idas y venidas estas pertenencias y despojos finalizaron en el Museo de Ciencias Naturales de Bariloche, exhibidos al público.
    Por reclamos efectuados por la familia Catriel, el cráneo que hoy se encuentra guardado (no exhibido) en este Museo, será devuelto y repatriado próximamente.
    También hacia Río Negro, precisamente a Colonia Catriel y Colonia Conesa, debieron desplazarse obligatoriamente los descendientes de Catriel, luego de la Campaña del Desierto, llevada a cabo por el General Roca.
    Ciento cincuenta años después, el descendiente de los loncos o caciques que habitaron esta zona se lamenta: “casi no queda con quién hablar nuestra lengua, la cual se va perdiendo, porque somos muy pocos los que aquí en Olavarría quedamos” No se puede mantener una lengua, que con variaciones, sí perdura en otros lugares con comunidades mayores en cuanto al número de sus integrantes, Los Toldos, por ejemplo. Tampoco se pueden recrear las costumbres y ceremonias ancestrales, en una palabra, la cultura.
    Catriel significa Ojo de Halcón, metáfora de la visión perfecta, sobre las serranías abarcando cada detalle de la pampa.
    Paradojas de la historia: Moreno, el célebre Perito que da nombre a un glaciar en el sur argentino y a una Autopista en Capital Federal, que entre otras cosas cargó innumerables trofeos de guerra, coleccionista de huesos de la especie humana, colaboró con el también célebre médico y antropólogo francés Paul Broca. En sus investigaciones anatómicas y fisiológicas, este cirujano descubrió el área que lleva su nombre. Precisamente, donde reside el lenguaje en el ser humano.
                                                 Ceferino Daniel Lazcano













sábado, 14 de septiembre de 2013

Esa Búsqueda eterna



Esa búsqueda eterna

-         Dónde se esconde el amor, dónde alumbra mi abril,
gozo del alma sutil, que embriaga mi alma entera.
¿Será entre tus ojos… suaves luces de candil?
¿Será en tus labios puros, rosas de primavera?

-         Dónde late el corazón que a mi corazón se una
grácil, tierna, adorada, ¡mi dulce enamorada!
Luna de mi soledad… Será un rayo de luna,
bello ángel, que sin prisa, amanezca en mi almohada.

Y en su cálido aliento sople conmigo al viento
y en su pecho emocionado alimente el pecado
de amar y amar, tantas veces… Vida no es lamento.
Es gozo profundo y es, llama que brota a mi lado.

Noble licor que embruja y nos vuelve más humanos:
Cuando Él habitó la tierra una orden nos dejó,
“ámense unos a otros”. Los dedos juntos, son manos
y las manos sean caricias, (caricias) que Dios nos dio.

Ceferino Daniel Lazcano
Olavarría, 13 de Sept. 2013

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ofrenda (soneto en versos alejandrinos)

Mi amor te doy, no tengo otro bien para darte
sin nada me quedaré, si altiva, lo rechazas
vestido de cenizas, frías serán mis brasas.
Aferrado a este papel, junto al ansia de amarte.

Es el amor un camino y también es un arte
ceguera que busca luz, viento que sopla y arrasa,
lluvia que da más sed, besa el suelo y más lo abrasa
ensoñadora mujer, quiero ya hoy despertarte.

Divino rayo de luz, si Dios está en su cielo
se ha de gozar al mirarte, en tu espejo de gloria:
paloma, junto a tus alas, levantaré el vuelo

y en un beso alado concluyamos toda Historia
en desvelada aurora incendiemos los desvelos
¡y hallémonos al fin: última vuelta de noria!

 

Soneto del 29 de Agosto

Huya mi pluma de Ley y Economía.
(Hoy la vida en descaro se prodiga).
- Si pretendes que un rayo te bendiga
debes contar con miel de egolatría.

Como mañana, el bien de Santa Rosa
para este largo y aciago dos mil trece
encuentre cada cual en quien lo bese
el triunfo de la rosa...: se abre y goza.

No es verdad el Amor. Y no es mentira;
pregunta es, que pregunta en otros ojos:
es su impulso el deseo que lo inspira

extinto, renace entre sus despojos
es argentina luz que en una pira
se hunde y se baña y ahoga sus antojos.

         Ceferino Daniel Lazcano
          29 de Agosto de 2013

jueves, 25 de abril de 2013

Guernika

TESTIGO DE LA LIBERTAD
       (Al roble de Guernika)

No se lleva el viento todas las palabras
y así como hay sombras que oscurecen,
también hay sombras que protegen.
Raíz entre las piedras:
se ocuparon tus gentes de perpetuar tu savia
símbolo de un pueblo que no inclina la frente.
No acallarán las bombas el trino de los pájaros
ni la malsana ambición de los tiranos
logrará enrejar la lluvia que te nutre.
Larga vida, bandera verde de libertad:
los ideales, si son nobles, no envejecen
la tierra se alegra con tus brotes nuevos,
roble que acunas el cielo entre tus ramas,
mientras enseñan tus raíces
la paciente tarea de crecer sin violencias.
Larga vida al roble de Guernica,
larga vida a todos sus retoños
esparcidos por el mundo
y a la sangre de su sangre:
nacida bajo tu sombra
diseminada por otros cielos
busca prosperar.
Que crezca y florezca tu madera
que en paz crezca, y sin mezquindad.
Que no recorten tus sueños
pueblo aguerrido y feraz
¿acaso se recorta el mar?
Gloria a ti, noble roble
testigo de altas palabras
testigo de la  Libertad.

A los árboles de la Pampa

Reinaugurar la Creación


Ombúes, fresnos y algarrobos

bálsamos de la Pampa

eucaliptos y álamos

rectos horizontes de luz

cercos tendidos sobre el campo

ramas, pájaros, viento: música

hojas que nacen: vida

pinos, araucarias, cipreses

verde fugaz,  eterno verde

madera y savia

danza de abejas y ceibal;

tronco vegetal

al feroz relámpago resiste

vuelve a brotar

y renace…







Un arco iris corona el arenal,

majestad de los montes sobre las lagunas

guardianes de aguaceros:

sabe la selva,

la tierra alfombrada de follaje

beberse toda una inundación.





Oasis  jacarandá de las calles

palmeras amigas del sol

lluvia que lustra sauces:

una raíz vuelve a inaugurar la Creación.

Semillas más semillas,

germinan la mañana del Amor.

Higueras y manzanos

esperanza de frutos después del invierno;

paraíso y no infierno,

manantial de árboles mis ojos

mis manos, ramas que no cesan de brotar

ríos de tintas y de flores

mar de palabras, frondosas y anhelantes,

oxígeno de versos te ofrezco

para que el futuro se pueda respirar.





Al amor en metáfora de Naturaleza

                            Al amor en metáfora de Naturaleza

                                      Frágil rama perfumada

         ondulante   primavera

                   ojos de mar y amor

has sustraído la voluntad a mi corazón

         magia blanca de caderas

                tibia necesidad de amparo

redondos remansos de dicha

           respiración entrecortada 
        
                       labios anhelantes

la furia de un huracán se despereza en mis pulmones

                     belleza del Edén surgida
                           
                                 larga sedosa acariciante cabellera

laberinto             me pierdo              me reencuentro
            
                      ondulante primavera       claridad/oscuridad

                                     mi noche de sol    mi estrella matutina

rocío sobre esta alma rota

             brisa que reanima la yerta mirada

                         aletear de mariposas en la sangre

 colores inventados por tu sombra

           los bebo con ansia        manantiales de  eternidad

                       sirena          me ensordeces       me embriagas

se van tus delgados pies

               y beso las huellas de arena     que te alejan



                                        cuando me abrazas

 la voluntad del universo me abrasa

                  y de nuevo encendemos la hoguera

                                       que habrá de consumirnos.